CUIDAR EL NIDO





El sábado, salí para cumplir algunos encargos
por la zona aledaña a la capital.
Por allí pude captar la imagen de este hornero.
Fue hermoso verlo y comprender,
cómo este pájaro cuida de su nido.
Eso es lo que tengo que hacer hoy:
cuidar de mi nido.
Un hijo se casa,
un hijo vuela para cumplir
su propio destino.
Yo, como madre,
tengo que acompañar el inicio
de su propio vuelo.
Heme aqui, entonces,
convertida en plataforma de lanzamiento,
en trampolín de una historia,
que deseo la mejor.
Por unos días les dejo
mi segunda versión del lugar
desde donde escribo.
Espero lo disfruten y sigan
estando allí siempre,
porque yo estoy siempre,
con todo lo que soy.

EL LUGAR DESDE DONDE ESCRIBO II


Mi mesa de trabajo,
está rebosante de revistas,
lápices y papeles en blanco,
agendas, libretas.
En la estantería frente a la que escribo,
se agrupan más lápices, pinturas,
pinceles, una alcancia, un porllaves sin colgar,
muchos c.d.,la engrampadora,
algunos certificados de estudio,
retratos de familia y amigos,
libros, casettes, un reloj,
bichitos que apretan notas de recordatorios,
y un pequeño espejo.
Desde allí mi imagen me mira y me dice:
"Ey!!! desde donde escribis realmente!!!???"

Es verdad, el paisaje, el afuera,
es inspirador muchas veces,
pero desde donde escribo realmente,
es desde la emoción...
Desde la bronca y la rabia,
desde la desesperación y la angustia,
desde la tristeza y la desilución,
desde la deseperanza y el vacío.
Desde la ternura de mis hijos,
desde el amor de mi compañero,
desde la experiencia de mi madre,
desde las asignaturas pendientes,
desde la solidaridad de mis amigos,
desde el calor de la gente que pasa a mi lado
y me deja lo mejor.
Es desde mis zapatos,
que me calzan por la mañana,
para andar el día a veces con prisa,
a veces con tiempo,
para mirar la vida,
sentirla que me atraviesa
y luego, cuando estoy en esta mesa,
sentir que tengo palabras
para volcar en una frase,
que se pierde con otras,
que se enrieda con otras,
que baila tristona o alegre
en un renglón desparejo.






SABADOS LITERARIOS DE MERCEDES.

EL LUGAR DESDE EL QUE ESCRIBO
Al pie del cerro,
se desgranan
las luces de su capital
En el litoral,
pinta el río,
pájaros de colores.

En sus leves ondulaciones,
el viento sopla
y agita el pasto verde,
sorprendiendo a los horneros,
mientras construyen sus nidos,
con espontánea sabiduría.

Y en los pedregales oceánicos,
la luna se desliza sensual,
hecha una braza blanca y pálida,
que enciende sueños trasnochados.

Desde sus calles coloniales,
de tejados bermejos,
con su aire portugués,
la Colonia me reclama,
y en el Real de San Carlos,
una plaza de toros,
sin tradición ni gloria,
lucha por mantenerse en pie.


Con su naturaleza,
casi virgen,
mi tierra invita a la vida,
entre nubes y sierras,
que quiebran el horizonte,


Mi tierra, mi nido,
mi lugar en el mundo,
mi trampolín a la vida,
mi última morada,
mi tierra, mi raíz.




Hoy conduce ARDILLA ROJA.
Sale desde su árbol:

PARA COMENZAR.


Un momento de relax,
de dulce melancolía,
de suave brisa
de líneas levemente curvas,
de caricias presentidas
de besos y abrazos
sin ninguna prevención.

Un café humeante,
un trozo de chocolate
derritiendose en la boca,
el libro de Idea Vilariño
que me espera
sobre el piano,
y esa música de fondo,
abriendo puertas de emoción
y sensibilidad.

Levanto la tapa,
encuentro blancas y negras
olor de madera y cuerdas,
y libros de fusas y corcheas
de redondas y blancas
de silencios y esperas.
Mis teclas,
mis acariciadas teclas
suaves y bellas y blancas
en el ébano,reluciente marfil...


Elijo Debussy, Claro de Luna,
una línea que se desliza,
en forma de cuarto creciente,
en un telón negro-azul.
Elijo la calma de la meditación,
reacomodo mi interior,
esta mañana que definitivamente,
contratasta con el afuera
con lo que en el día vendrá,
con lo que de a poco iré cumpliendo
para después de noche,
encontrarme de nuevo
con este momento de armoniosa paz.

PEQUEÑA HISTORIA DESILUSTRADA (I)






De tu boca,
he bebido con mesura,
y los angeles salieron de mi alma,
a contar pequeñas historias,
para quien guste escuchar....
Mi sonrisa es franca,
como el rojo de tu aroma fresco,
y a la sombra de un viñedo,
mientras se cuela el sol,
jugando sombras,
te espero amigo del alma,
para poder brindar.

Cuentan por ahí, que siendo muy joven don BACO –dios del vino- andaba por esos lugares de la historia de mucho viaje. En un alto del camino, se puso a descansar y a sus pies descubrió una planta que despertó su curiosidad. Tan hermosa e interesante la encontró, que decidió llevársela consigo de regreso a su casa.- Tratando de preservar tan graciosa planta, al ver que el sol la castigaba y podía secarse , con intención de protegerla, tomó un hueso de ave que por ahí encontró y puso en su interior el tallo. Seguramente la mano de Baco era muy fértil y sus cuidados hicieron que la planta comenzara a crecer de manera que sus raíces sobresalieron del hueso en que fue colocada. Esta vez, fue un hueso de león lo que encontró, de buen tamaño, lo suficiente para colocar dentro la planta y el hueso en que se encontraba inserta. Sin lugar a dudas, los buenos cuidados de Baco, hicieron que la planta siguiera creciendo de manera notoria y generosa, y antes de que sus raíces se secaran al sol, colocó plantas y envoltorios óseos dentro de un hueso de un asno. Así llegó a su destino, con la planta dentro del hueso de ave, dentro del hueso del león, dentro del hueso del asno. Cuando quiso trasplantarla, temió que si quitaba los huesos, dañaría definitivamente la planta que con tanto éxito había logrado sobrevivir y desarrollarse. Así que la enterró como estaba y al poco tiempo vio con dicha que se llenó de unos granos oscuros como frutos. .- El dios los dejó madurar, los tomó con cuidado y los prensó para extraer s jugo, que le supo a néctar. Fue así que le regaló la planta a los hombres y les enseñó la viticultura.- Ellos disfrutaban de beber el vino. Cuando lo hacían con moderación, se ponían alegres como pájaros, y como ellos cantaban y disfrutaban. Si continuaban bebiendo, se volvían bravíos como los leones. Eso sí, si su insistencia les llevaba a beber en exceso, se los veía con la cabeza gacha y se entregaban a todo clase de acciones poco inteligentes, volviéndose unos asnos.-Baco, es conocido también como Dionisio. Dios patrón de la agricultura y el teatro, también conocido como el libertador (Eleuterio), liberando al humano de sus preocupaciones, de su ser normal, por medio de la locura, el éxtasis o el vino. Y así estamos, pues, con esto que si bebemos con cuidado, podemos creer que el vino, asi como otras bebidas espirituosas, es agua de Dios, que nos inunda el alma y pone alas a nuestro maltrecho espíritu. Dicho esto, sin que signifique apología de nada, sino solo mi intención de propender a la buena cultura alcohólica, esa que nos vuelve pájaros cantores, tan bellos como el brindis de La Traviata. (continuará)

La luna también sale por las mañanas.



Si bien la vida,
no te da todos los amigos que quieres,
siempre te da la oportunidad
de ser amigable y brindarte.


En todo...

La consigna es dar.


(Así y todo, de vez en cuando,
alguien me regala una luna cotidiana
que me la como de a pedacitos
con el café con leche por las mañanas).

CONFIABLE


Con cuánta seguridad,
camino por la cornisa,
si voy prendida a tus ojos,

aunque los míos estén cerrados...

lluva de prata


Me gusta esconderme de mi,
pensar que la lluvia
aguará todos mis defectos
y desvanecerá todas mis virtudes.

Me gusta esconderme de mi,
en ese día que se hace noche,
de tanto gris y trueno.


Es que soy medio cavernícola,
y cuando llueve,
sale al aire

el primitivo que soy.

Por eso no reniego
de los día de lluvia,
y cuanto más intensos,
más disfruta mi otro yo.